Estudiante De Primera Generación

By Benjamín F. Pérez

Escrito por Benjamín Franklin Pérez, maestría en Español, consejero universitario. Editado por Karla Aguerrebere.

Mi experiencia académica en los Estados Unidos no fue tradicional. Desde que tengo uso de razón, mis padres me inculcaron que la educación era primordial para mi futuro. Las expectativas de mis padres siempre fueron que obtuviera mi título universitario y que hiciera una carrera profesional.

Comencé con clases bilingües, estuve en grupos de apoyo, fui al colegio comunitario y me gradué de la universidad después de siete años. Fui el primero en mi familia en alcanzar esa meta, pero también soy el primero en mi familia que está hablando sobre salud mental.

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Suena fácil, ¿no? Bueno, la realidad es otra.

Estados Unidos no es una aventura tan placentera. Muchos de nosotros somos los primeros en nuestras familias en vivir este sistema académico. Esto, junto con que muchos de nuestros padres no hablan inglés, son características que marcan la vida estudiantil del alumno latino y convierten la experiencia en un confuso laberinto.

Retos y aventuras de un estudiante primerizo

Esta es mi historia, donde lo académico se inspira en lo personal, y lo personal es afectado por lo académico.

Las aventuras y nuevos conocimientos adquiridos durante los años de primaria y secundaria los viví bajo la presión de no fallarle a mis padres. Siempre tuve en mente sacar las mejores calificaciones, sin excusas. Al mismo tiempo, durante los primeros cinco años de primaria, comencé a tomar clases bilingües para que así mis padres pudieran comunicarse con los maestros. Fue una experiencia cómoda y bonita, como sentirse en casa. Los maestros hablaban español y mis compañeros de clase eran latinos como yo.

El primer reto académico se presentó una vez que me cambiaron a clases totalmente en inglés. Sin saberlo, cambiaron a mis maestros, así como a mis compañeros de clase. Comencé a tener inseguridades como estudiante que solo me es posible admitir ahora de adulto. Mis padres comprendieron que era tiempo de comenzar a fortalecer mi inglés para triunfar en este país.

Durante los siguientes cinco años, estuve en grupos de apoyo en el programa English as a Second Language (ESL) para subir mi nivel de inglés. Esto me marcó mucho porque me hizo sentir que no tenía la capacidad de hablar tal idioma, duda que me persiguió hasta la universidad.

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Es importante saber que muchos estudiantes, hijos/as de inmigrantes, pasan por esta experiencia. Mis padres no tienen la culpa de haberme cambiado a clases en inglés, la culpa es de las escuelas por no saber entender a sus estudiantes latinos.

Las limitaciones de mis padres en el idioma y la incapacidad de la escuela para comunicarse con ellos fueron cruciales. Mi consejo es no dejar que esas limitaciones de lenguaje sean un obstáculo en la educación de tu hijo, porque momentos como estos serán muy importantes.

Enfrentar la presión en el hogar y la falta de apoyo en la escuela

Durante la preparatoria, mis inseguridades afectaron mis calificaciones. Únicamente me desenvolvía en las clases donde no tenía que hablar inglés. En ese entonces, no era capaz de asimilar que mis dudas internas eran consecuencia de los grupos de apoyo de mi infancia.

“No podía decirle a mis padres que la razón por la cual mis calificaciones no estaban entre las mejores como antes se debía a la falta de confianza en mí mismo.”

La falta de comunicación me hizo esconder momentos importantes de ellos. Esto puede pasarle a muchos estudiantes latinos, sienten que no tienen motivos válidos para fallar en todo lo relacionado con su educación. 

Después de la preparatoria, fui al colegio comunitario. En esta etapa de mi vida el laberinto creció y me convertí en un estudiante de primera generación. 

Un estudiante de primera generación es el epíteto que recibe un alumno por ser el primero en su familia en asistir a un colegio comunitario o una universidad. La gran mayoría de los latinos en los Estados Unidos somos estudiantes de primera generación.

Ser un estudiante de primera generación supone un sinfín de emociones y experiencias, muchas de las cuales son consecuencia de nuestras vivencias en estas instituciones académicas. 

La belleza y la lucha de ser el primero

En el colegio comunitario yo me sentía perdido, no contaba con un ejemplo que me guiara académicamente. Semestre tras semestre no pedía ayuda y sacaba buenas notas en algunas materias, pero también reprobaba otras. Estaba dando un paso hacia adelante y dos hacia atrás. El sueño de la universidad era solamente eso, un sueño. 

Muchos estudiantes caen en este ciclo. Se sienten perdidos, trabajan mucho para ayudar a sus familias y si reprueban cursos, pierden la motivación para seguir adelante. Ser un estudiante de colegio comunitario tiene una fama negativa en la sociedad. Las mismas escuelas lo ven como inferior y ese estigma lo vivimos nosotros los estudiantes. Asistimos a estos colegios para continuar con nuestros estudios, pero el estigma alimenta las dudas sobre nuestras capacidades. 

Esa duda se multiplica por cien cuando tomamos el paso hacia la universidad. En mi primer semestre me fue muy bien desde el punto de vista académico, pero afectó mucho a mi salud mental. Extrañaba a mi familia y me sentía solo. Ahora veo cómo muchos de mis estudiantes no sobreviven a ese primer semestre, no por falta de capacidad, sino por lo que sufren internamente.

La presión, la nostalgia, la soledad, el estrés y la duda son algunas de las cosas que sufren los estudiantes de primera generación.”

Sumado al hecho de no saber a quién contarle nuestros problemas, no tenemos la fuerza necesaria para platicar con nuestros padres por temor a defraudarlos o por no querer preocuparlos.

Las universidades tienen recursos para apoyar a sus estudiantes. Cuentan con consejeros académicos que pueden asesorar con un plan que sirva para el alumno, así como también existen consejeros que apoyan en lo relacionado con la salud mental. Como padres, es importante tener conocimiento de las herramientas que ofrecen las escuelas y apoyar a los hijos, porque posiblemente ellos no saben cómo pedir ayuda a sus padres o no se sienten cómodos haciéndolo.

En mi caso, yo no quería que mis padres se preocuparan porque ya teníamos muchos problemas en casa y para mí no era una opción fallar. La meta siempre fue graduarme de una universidad y me encontraba en el lugar indicado para cumplirla.

¡Ponte las pilas! Así podrás apoyar a tu hijo/a

Los latinos somos fuertes para trabajar y no nos damos por vencidos, pero también sacrificamos nuestra salud mental. Estamos constantemente pensando en los demás y damos todo sin pedir mucho a cambio. Esa filosofía es replicada por nosotros como estudiantes universitarios.

Es crucial ser persistente y no dejarse vencer, buscar un balance emocional. Históricamente, la salud mental no ha sido un tema habitual en nuestra cultura, pero es nuestra responsabilidad prestarle más atención, ya que, si no lo hacemos, no entenderemos cómo combatir el síndrome del Impostor o cómo buscar ayuda cuando nuestra salud mental está sufriendo.

Para obtener más información sobre la experiencia de los estudiantes universitarios de primera generación, escucha mi podcast Latinx Greek Life, donde explico cómo navegar el sistema educativo como estudiante de primera generación o cómo apoyar a su hijo/hija durante su trayectorio escolar.

Es importante mantener una buena relación y comunicación con tus hijos/as para entenderlos un poco mejor. También es crucial exigir a las escuelas que cuenten con el personal capacitado que hable tu idioma natal; de esta manera, puedes asistir a cada conferencia o junta con maestros, entenderlos y ser capaz de comunicar tus dudas e inquietudes. Si el maestro no habla español, solicita un traductor a la institución.

Logré graduarme de la universidad, uno de los días y experiencias más bonitos de mi vida. El sacrificio de mi familia y mío rindió sus frutos, salí del laberinto. Sin embargo, si pudiera regresar el tiempo, pediría ayuda cuando más lo necesitaba.

Conoce Al Autor


Benjamín Pérez es hijo de padres mexicanos y es de Salinas, California. Fundador del podcast “Latinx Greek Life” y del proyecto “Find your Purpose” en Instagram. Se graduó del colegio comunitario, Hartnell College, donde recibió su diploma de asociado. También recibió su licenciatura y maestría de la San José State University. Su misión es abogar y apoyar al estudiante latino en su trayectoria universitaria, al igual que ser una fuente para la cultura latina.

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